mercredi 29 avril 2009

mardi 28 avril 2009

Sages de Sodome

Antoni Casas Ros

Le secret du mal
Roberto Bolaño


« Le secret du mal » est le dernier recueil de Bolaño. Il y travaillait juste avant sa mort et on y trouve mêlé, dans un puzzle incandescent, des fictions, des récits d’autobiographie créative, des textes de conférences qui ressemblent à des atterrissages d’urgence dans le champs littéraire. C’est du pur Bolaño, celui qui s’inscrit en droite ligne dans la filiation Borges- Cortázar. L’art de la « nouvelle » comme une pépite d’or entre nos mains.
Bolaño à la fin de sa vie va de plus en plus en plus vers des textes qui restent suspendus dans l’espace tels des étoiles distantes, sans débuts et sans fins, elle flottent mystérieusement et laissent un sillage, un virus dans l’esprit, dont les effets continuent bien après la lecture. Ces textes sont ciselés dans une pièce de métal noir, armes mélancoliques et précises qui ne sauraient manquer leur cible.
« Sages de Sodome » nous emmène dans une errance au cœur de Buenos Aires où l’on suit le personnages de Bolaño, qui n’est autre que V.S .Naipaul, l’auteur de « Miguel Street ». Il s’enfonce peu à peu dans un rejet de la sodomie qui lui semble marquer fatalement les argentins et Bolaño doute de plus en plus de la perspicacité de Naipaul. On s’enlise dans le texte ou des chèvres, des hommes et des femmes se feront enculer sous le regard distant, réprobateur et british de Naipaul. Bolaño aime inviter les écrivains qu’il admire dans ses textes, ils passent comme des météorites et forment une sorte de club Bolanien où il est bon de se retrouver, d’avoir une conversation, de se laisser aller au délire. J’aime aussi ouvrir mes pages à mes héros inconnus, leur prêter mon regard ou emprunter le leur, sortir des tours médiévales de l’ego où les écrivains se réfugient, seuls et contre tous. La libre navigation des personnages réels dans la fiction me semble ajouter des couches lumineuses à leur matière corporelle, des angles inédits, des reflets infinis. J’invite Enrique Vila-Matas, j’invite Zéno Bianu, j’invite Diego Rivera et Frida Kahlo, j’invite Don Delilo à écrire le roman futur dans une langue compréhensible par tous.
Les personnages de Bolaño cherchent à trouver le bonheur ou à se faire tuer dans cet univers trouble où Arturo Belano, le double de Roberto Bolaño, se promène, les yeux ouverts, comme un détective sauvage. Il y a des têtes coupées, des zombis, William Burroughs, toute l’équipe de Tel Quel sur papier glacé et Borges qui pourfend la canaille sentimentale. Il y a aussi une fille de vingt-sept ans qui reçoit vingt-sept coups de couteau et un jeune homme qui connaît la magie des portes automatiques. Il y la mort de ses parents, dans un accident de bus près de Barcelone, qu’on retrouve les mains soudées par la chaleur de l’explosion.
J’ai relu plusieurs de ces textes et chaque fois, je suis émerveillé par une magie qui leur redonnent une vie et une couleur différente. Je pensais beaucoup à cet art de créer des textes caméléon qui prennent la couleur du lecteur, de l’instant de la lecture en écrivant « Mort au romantisme ». Je pensais à Borges, à Cortázar, à Vila-Matas, à Bolaño, à Pere Calders, qui ont tous cet art du texte caméléon. L’art aussi de créer un monde en deux ou trois pages et de le laisser se défaire dans l’esprit palpitant du lecteur. Réduire le sujet, réduire l’histoire, en arriver à écrire une nouvelle de huit lignes sur la beauté d’un cul, comme j’ai tenté de le faire dans « Blason ».
Bolaño parle des poèmes d’Ulises Lima comme de balles traçantes, définition qui s’appliquent à merveilles aux textes rassemblés dans « Le secret du mal ».

dimanche 26 avril 2009

http://www.youtube.com/watch?v=i3MJBIsvAnI
: antoni casas ros en oaxaca






Para aquéllos que ponían en duda la existencia del escritor Antoni Casas Ros, aquí les dejo la evidencia de prensa y la foto de su aparición espontánea durante nuestra feria del libro hace unas semanas. Fernando Contreras, Guadalupe Nettel y yo, todavía no nos recuperamos de la conmoción de aquel día.



Photobucket
Antoni Casas Ros, Fernando Contreras, Guadalupe Nettel, Tryno Maldonado.



Oaxaca, Noviembre 9. Dentro de las actividades de la XVIII Feria del Libro de Oaxaca, en la segunda mesa del 9 de noviembre, hubo un dato curioso. Un invitado no contemplado en el programa original se dio cita de improviso. La novelista mexicana Guadalupe Nettel, el escritor costarricense Fernando Contreras y el editor Tryno Maldonado, moderador de la mesa, se vieron sorprendidos por la llegada de un cuarto participante: Antoni Casas Ros, misterioso autor nacido en la Cataluña francesa y autor de la novela El teorema de Almodóvar (Seix Barral, 2008), subió al podio cubriendo su rostro con un pasamontañas negro, ante la inquietud de un público que no sabía cómo reaccionar ante la aparición. Tryno Maldonado solicitó a la prensa no tomar fotos, por petición expresa de Casas Ros, pero no se hicieron esperar los flashazos. Cuando se recuperó la serenidad entre el publico y los exponentes, se leyeron fragmentos de obra, para al final dar paso a una discusión sobre las imposturas, las identidades falsas en la literatura, la fama y el culto a la personalidad.





27.11.08
Posteado por el Tryno a las 6:34:00 PM



: yo sé quién es antoni casas ros










Imagino que como respuesta a mi post "Yo tampoco soy Antoni Casas Ros", recibí el día de ayer un misterioso e-mail que aquí les comparto sin más preámbulos.



Yo sé quién es Antoni Casas Ros

Verdad 1.
Carax el personaje de la Sombra del viento es un sujeto con el rostro hecho pedazos, que escribe novelas desde el anonimato y que, por haberse convertido en un monstruo, genera un misterio alrededor de su propia humanidad. El resultado de esta historia es que el libro vende millones de copias. En otro lugar, por aquellos días, un grupo de escritores departe una cena. Es enero o febrero de 2007. Tras hacer un recuento de lo sucedido en Frankfurt y en Guadalajara, el tema está por brotar, un escritor por nacer. Primero bordean por los terrenos de la literatura y el mercado, luego caen en la metaliteratura y aquellos otros argumentos ya clásicos que encabezan la agenda literaria de estos días globales.

Supongamos, pero sólo supongamos para poner rostro a la escena, que estos escritores que cenan son Juan Villoro, Enrique Vila-Matas y un tercero que no se ve bien desde la cámara que los vigila. Pudiera ser una editora reconocida o un escritor argentino. En la cocina la comida está casi lista y el vino y el agua corren por litros. Luego de poner sobre la mesa los millones de euros que ese año ha ganado Carlos Ruiz Zafón, de escuchar comentarios como “la novela es malísima pero a mí me divirtió muchísimo”; “dicen que Zafón se ha vuelto insoportable” o “a mi esa literatura no me interesa” se hace el silencio.

Alguien lo rompe y propone hacer un juego literario.

–¿Por qué no retomamos al personaje Carax e inventamos otro escritor con las mismas características pero que haga buena literatura?

Perfecto. Esa noche deciden el nombre: Antoni Casas Ros. Antoni por ponerle un nombre de Atormentado (originalmente se llama Antonin como Artaud) Casas para relacionarlo con Carax y Casas Ros como un modelo de seducción subliminal anagramática que al lector le diga “Caras Rosas” como las de los quemados, como la del personaje de Zafón cuyo rostro parece nalga de bebé herido.

Carax de La sombra del viento ha perdido el rostro en un incendio. Nuestros escritores, aconsejados por el tercero (experto en marketing), deciden que Casas Ros pierda el rostro en un accidente. Se estampa contra un árbol, su novia muere. Primer error. En medio del fuego y el envueltos por el automóvil que no ha accionado las bolsas de seguridad, un alce los lame. Como decía Rulfo: la literatura puede ser mentira pero no falsedad.

A pesar del esfuerzo que los escritores han puesto en esta novela matemática, el segundo error de la impostura está en la ficha de autor de Casas Ros. Esta dice: nació en la Cataluña francesa. Ningún francés nacido de Perpignan a Aiguas Mortas, dice de sí mismo que nació en la Cataluña francesa, como ningún francés dice que es occitano. O bien Casas Ros es catalán de Barcelona o bien sus inventores cometieron un traspiés de verosimilitud literaria. Verosimilitud que se produce en un tercer y último desliz: el paso mágico e inexplicable del joven guapo y apuesto cuya novia parece diosa de Vanity Fair al monstruo que amanece convertido en gay deformado y adicto a los transexuales ¿Por qué ponerte feo te convierte en gay? El argumento es tan insulso como conservador.

Me imagino el diálogo en esa cena de escritores:

–Que Casas Ros sea catalán pero que no lo sea. No quiero que me relacionen.
–Muy bien, que sea catalán de la Cataluña francesa.
–Pero incluyamos un elemento que nos rete –dice el argentino– que sea amante de un travesti o un psicoanalista.
–Eso hará que la historia parezca una película de Almodóvar.
–Perfecto –dice Vila Matas– incluyamos a Almodóvar en la novela.
–Bueno sí, pero que a fuerza aparezca México.

Durante tres meses los escritores y el editor redactan el divertimento. Reconocen los traspiés, los dejan a propósito: escriben como autor nacido en los setentas y se burlan del mundo como Bustos Domeq. El producto final es una biografía apócrifa escrita en forma de novela. El teorema de Almodóvar es una historia destinada a convertirse en el clásico de una generación inexistente. Y curiosamente su autor tampoco existe.


Verdad 2.
Cuando, a las afueras de Madrid, Pedro Almodóvar filmaba Volver, recibió la visita del escritor Gustavo Martín Garzo y su hija Elisa. Mientras preparaban las prótesis de Penélope Cruz, Almodóvar le preguntó al escritor si no tenía una historia para él. Una hora después decidieron inventar a un personaje tan falso como las tetas con que Penélope esperaba su llamado a escena. Esa noche, Almodóvar empezó a escribir el guión y Martín Garzo el libro.


Verdad 3.
Durante un encuentro de los escritores y editores que se reúnen cada jueves en el Cheers de Barcelona escuché la siguiente anécdota: La verdad es que casas Ros es chicano. Entonces el sujeto extrae una fotografía y muestra la foto del supuesto Casas Ros con su mujer Sandra, a quien en El teorema de Almodóvar ha matado. El mismo sujeto, alzando las tetas nos dice:

–Todo lo demás es cierto: Casas Ros sólo tiene contacto con sus editores en Francia y España y con su madre. Almodóvar prepara un guión sobre su vida y yo fui su novio en la Autónoma. En ese entonces me hacía llamar Lisa.


-Pablo Raphael
(Texto que aparecerá en el número de invierno de la Revista Cero)


vendredi 24 avril 2009

La Quinzaine littéraire du 1er au 15 avril 2009

Le monde sensible

En trente-neuf nouvellesAntoni Casas Ros, auteur remarqué d ‘un premier roman très surprenant, poursuit sa discrète aventure dans un autre monde sensible, entre théorie et provocation.

Par Hugo PRADELLE

Un autre regard
Le héros du Théorème d’Almodovar (1) était défiguré, seul, exilé en sa propre solitude, marqué du sceau de l’infamie, de la nécessité d’être ailleurs, décalé, secret, dans un autre monde. Dans ce nouveau livre s’éla bore cette même nécessité, cette même condanmation. Casas Ros nous force ainsi à fréquenter le monde d’une tout autre manière, nous déplace au sein d’une configuration insolite, en une ultime déstabilisation. Il inscrit donc ce livre dans un fantastique charnel, sensuel, perturbant, celui d’une observation étrange. Mort au romantisme fait se succéder les récits d’un autre regard, d’une intériorité qui se confronte au monde. Une confrontation qui impose la déformation du réel, suggère d’autres contours. Casas Ros adopte ainsi une manière de faire sourdre l’étrangeté du réel par le biais d’une sorte de décalage de l’observation, comme si l’axe de la vision, ou de la sensation, se déplaçait, nu plutôt, pour employer un terme mathéma tique, se translatait, proposant ainsi une autre réalité. Une réalité contaminée par une subjectivïté qui s’ objective, paradoxe presque insoutenable en même temps que très doux que l’écriture de Casas Ros restitue en un rythme particulier.
Le recueil rassemble ainsi des textes divers en une constellation d’épiphanies, de révéla tions soudaines et bouleversantes, qui inscrivent l’écriture dans une certaine forme d’évi dence, de nécessité, où seul compte l’instant. «J’échafaudai la théorie réaliste, minutieuse et antiromantique, d ‘une capture de l ‘instant présent qui évinçait toute mièvrerie et tout sentimentalisme » Sous l’égide de ce principe s’entrecroisent anecdotes, choses vues, sensations troublantes, rêves perturba teurs, méditations et souvenirs, en une succession saccadée et précise de textes brefs qui établissent chacun de façon autonome tout en se relayant les uns les autres, comme pour une harmonie musicale, autour d’une sensibilité différente.
Se côtoient ainsi : des descriptions poétiques assez réussies, des portraits sensi bles ; des récits surprenants (souvent proches de ceux de Calvino) dans lesquels un homme regarde une télévision qui n’est plus là, Don Delillo écrit un livre infini dont les mots s’échappent dans le ciel comme des comètes, le narrateur rencontre Bolafio et un de ses personnages, ou encore Antom vit dans une chambre qui rapetisse autour de lui en mesu rant tôujours vingt mètres carrés ; des médi tations plus abstraites sur le désespoir, le silence, la blancheur de la peau, l’anonymat de l’ecrivam ou la htterature elle-même , un extrait d’Anstote, une depêche AFP (nous penserons a Duchamp) , des scenes de tortu re, un vermssage delirant qui aboutit a la devoration de l’artiste, le suicide d’un poete sur la plage , des mises en scene de la diffor
mité et de la mutilation comme la vision par deux fois d’une jeune femme unijambiste, la décomposition du visage d’un dictateur et surtout, le texte le plus long du recueil dans lequel un personnage filme l’intérieur de la Caza Azul de Frida Kahlo.
Le livre oscille perpétuellement entre fixation et déplacement. Casas Ros saisit des instants fugitifs avec brio et efficacité, jusqu’à l’agacement que provoque parfois la formule, et se repositionne sans cesse, comme un funambule, autour de deux axes majeurs : l’exhibition et la sensibilité. Il écrit : «Je ne sais pas si les images créent les perceptions ou si les perceptions créent l’image. L’espace de la pensée vidée de sa trivialité appelle les formes à jouer dans une dimension infinie. Le monde fondé sur la séparation de chaque objet avec tous les autres s’effondre. » Il faut donc penser les deux ensemble. Ainsi, il met en place une écriture de l’organique pensée telle une formule mathématique qui se décline, se développe dans le réseau des textes brefs, tantôt lumineux, tantôt obscurs, qui proposent en quelque sorte un démantèlement de la sensibilité pour la confronter à l’horreur concrète du monde, son ignominie sordide en même temps que bouleversante.
Antoni Casas Ros capte le corps du monde, sa forme, et le réorganise au sein d’un autre univers sensible. I] conçoit la poésie comme le lieu même de l’avènement sensible, comme seul espace de recouvre ment de la réalité et de la puissance extrême de ce qui est, ou semble être. Il exhibe le sens invisible. Il pourvoit à l’infini. Il trace des signes, formules mathématiques ou gestes décalés, qui rassemblent les parts défaites d’un univers inconnu qui pourtant nous entoure. Il semble nous dire qu’il faut savoir regarder avec autre chose que ses yeux, qu’il faut se laisser choir dans l’illusion. Le livre de Casas Ros, comme une installation d’art contemporain, consiste en un geste qui inter roge, qui confronte l’époque, la sensibilité. lui tendant un miroir dans lequel nui reflet n’apparaît, mais où se dessine un possible réordonnancement, en forme d’ultime provocation.
1. Voir Q. L. n° 970.

mercredi 22 avril 2009

La poétique des corps brisés d’Antoni Casas Ros

Jonattan Frances
Wordpress.com

Le corps est au centre de l’écriture d’Antoni Casas Ros.
Ce corps doit être de préférence brisé, mutilé, atomisé - féminin, masculin, androgyne… et derrière les corps, les échos désincarnés des poètes sud-américains, Juarroz en tête (on se souvient du leitmotiv “Au centre du vide, il y a une autre fête” de son premier roman Le théorème d’Almodovar). Ainsi, les 39 ‘nouvelles’ réunies dans le volume intitulé Mort au romantisme mettent en scène ces corps avec et sans organes qui passionnent et fascinent tant l’écrivain défiguré.

On passera sur la pseudo-polémique infertile au possible consistant à se demander qui est véritablement Antoni Casas Ros, pour se concentrer sur ce qui importe: la littérature. Le style de Casas Ros est magnifique. Chacune de ces nouvelles est un petit chef-d’oeuvre d’inventivité et de maîtrise renouvellée de l’écriture. Mort au romantisme est donc à se procurer le plus vite possible, en même temps que le premier roman de l’écrivain catalan, Le théorème d’Almodovar. Le plus dur reste à attendre le prochain roman, intitulé Enigma, qui sera publié par Gallimard. Mais quand?



Romantique, mais pas trop
A.S.A.
17/04/2009 | Le Figaro Magazine

Elles sont très courtes, ces nouvelles. Parfois une demi-page seulement. C'est qu'Antoni Casas Ros a besoin de peu de mots pour installer une atmosphère, inventer un monde, faire vibrer une émotion. L'exigence et la minutie de son écriture servent très bien ses singulières histoires tantôt fantastiques, tantôt réalistes. Oreille, Chaise, Arbre, Infini, décomposition physique, composition autour de l'écriture : autant de tableaux que l'écrivain semble avoir nourris de son observation, tel un peintre devant le monde. On ne s'étonne donc pas que les artistes Frida Kahlo et Balthus soient à l'honneur d'une œuvre qui sonne comme un appel littéraire à l'illusion, seul rempart au désespoir.


Onuma Nemon et les écrivains anonymes

Par Gladys Marivat
www.Menstyle.fr/culture

Onuma Nemon et Antoni Casas Ros : à l'heure, où des maisons d'édition affichent une photo des auteurs en couverture de leur livre, d'autres ont fait le choix de l'ombre. Un masque pour quoi faire ? Réponse avec Onuma Nemon et Antoni Casas Ros.

Le scénario est digne des meilleurs romans d'espionnage. Automne 2007. Richard Millet, éditeur chez Gallimard reçoit un manuscrit d'un agent littéraire barcelonaise prénommée Laure Merle d'Aubigné. Intitulé Le Théorème d'Almodovar, c'est le premier roman d' Antoni Casas Ros. De lui, on sait peu de choses : il est né en 1972 en Catalogne. Aujourd'hui, il vit à Rome. Personne ne l'a jamais vu chez Gallimard. Car comme le narrateur de son roman, il a été défiguré suite à un grave accident de voiture et a décidé de ne pas se montrer. « Je ne sais rien d'autre de lui que ce qu'il veut bien en dire, et je l'accepte comme tel : un écrivain sans visage », confie Richard Millet.

« Pour écrire heureux, écrivons caché», cela pourrait aussi être le mot d'ordre d'Onuma Nemon. Derrière ce pseudo énigmatique, se cache un homme né en 1948, d'origine andalouse et cubaine, auteur d'une œuvre de plusieurs dizaines de milliers de pages, La Cosmologie, commencée il y a 50 ans dont peu d'extraits ont été publiés - on se souvient d'un volume paru chez Tristram il y a dix ans. A l'heure actuelle, il n'existe aucune photo de lui.

Pour Onuma Nemon et Antoni Casas Ros, l'anonymat s'inscrit dans la logique même du travail : ils entendent détourner et bousculer le genre autobiographique pour écrire autre chose, par-delà le réel et la fiction.
«Mon parcours biographique est quelconque, et je ne vois donc pas d'intérêt à l'étaler», explique Onuma Nemon. Un jour, il ressent le besoin de détruire tout ce qui entoure son lieu de travail. « J'ai alors saisi avec violence combien l'individualité excédait le corps ». Onuma Nemon nait de cela : un personnage totalement fictif que l'écrivain voit comme son point d'arrivée, et qui, confie-t-il « l'empêche de se suicider ». A l'auto-fiction, « généralement navrante », il préfère « la transformation des origines...l'anamorphose »

« Casas Ros renouvelle le genre autobiographique par son intransigeance vis-à-vis du spectacle », explique Richard Millet. Dans le Théorème, on ne trouvera ni anecdotes, ni commentaires, mais du fantasme et de l'imaginaire. Une rencontre avec Pedro Almodovar, une aventure avec un transsexuel, l'apparition d'un cerf...Ce conte mythique finit par dépasser, et rend quasi obsolète la distinction réel/fiction.
Plutôt que de faire le récit fidèle de leur vécu, Nemon et Casas Ros se placent du côté de la construction, de la vision, « une recollection de l'inscription de soi » pour écrire quelque chose entre le mythe et la nostalgie, finalement pas si loin de l'expérience intime.


Antoni Casas Ros, Le Théorème d'Almodovar (Gallimard, 2008) et Mort au Romantisme (Gallimard, sortie le 5 mars 2009)
Onuma Nemon, Ogr (Tristram, 1999), Quartiers de ON ! (Verticales, 2004) et Roman (Verticales, 2009)

lundi 20 avril 2009

MORT AU ROMANTISME

Cendres bleues
par Chloé Brandier
LE MATRICULE DES ANGES avril 2009

Après Le Théorème d’Almodôvar, Antoni Casas Ros livre un recueil de récits sensitifs et sombres qui forcent le vertige du regard. Mort au romantisme est un titre qui résonne comme un cri. Pourtant dans le récit du même nom, « Muerte al romanticismo » est ce graffiti sur un mur qui va provoquer le frôlement à peine perceptible d’hommes ivres, d’un couple faisant furtivement l’amour contre une porte et d’une gitane : fugace et silencieuse apparition de la poésie qui n’a rien d’une provocation. Déflagration sourde. Car le livre d’Antoni Casas Ros transcrit la magie écornée d’une réalité brute, à l’image de la peintre Frida Kahlo brisée dans de la poudre d’or, à qui le narrateur s’identifie et consacre un long fragment, qui commence comme un hommage lyrique, et finit comme le film de deux fantômes, figé en dernier lieu sur la bouche de Diego Rivera, « maculée des cendres bleues » de Frida morte. Les cendres bleues, ce serait alors l’ultime preuve de la beauté avant le néant. Ou bien le rictus désespéré du rêve. L’infime côtoyant l’infirme dans la distorsion des corps et des instants. Les textes de ce recueil sont, chacun à leur manière étrange et fascinante, une tentative de restitution de cette beauté friable. Pas tout à fait des nouvelles, plutôt des « blasons » ou des « micro-émerveillements entrecoupés de vastes marécages désespérés », qui alternent anecdote et allégorie, récit fantastique et notation d’une pensée. Entre la dilatation d’un instant et l’ébauche d’une histoire, le lecteur est convié à la mise en place d’une sorte de passage, de transition : ni scènes de genre ni vignettes, mais un ralentissement, qui force le vertige du regard. Dans « Vernissage », un artiste qui expose des animaux agonisants se trouve lui-même contraint in extremis de devenir une oeuvre d’art; dans « Hôtel », une femme se réveille dans le noir, regarde la corne torsadée de son front, allume la lumière, tout disparaît, elle sort. Dans « Vulcano » le narrateur entre dans un bar dont les membres mystérieux manipulent des allumettes, jusqu’à ce que l’un d’eux perde et soit châtié par une femme bleue... Le plus grand faiseur de bulles (personnage d’un des textes) est sans nul doute le narrateur, celui qui sait rêver ces figures — belles ou inquiétantes — sur le pavé ou dans un citron, sur le visage d’un dictateur ou dans la fin insatisfaisante d’une histoire de Roberto Bolano, et les faire se former puis se dissoudre dans la pro se du monde, celui qui sait faire de lui- même un centre vide autour duquel gravitent les récits. Avec un style très dépouillé, qui vise au plus juste (il s’agit d’» expérimenter», de « de », d’ « explorer à la machette », ou encore de « tailler la masse des mots jusqu’à la chair »), Antoni Casa Ros suggère que la poésie n’est pas dans la métaphore, mais dans un certain regard, qui cache le visage de l’auteur. Ce n’est pas pour rien que par quatre fois des figures d’artistes sont réduites au silence : les paroles ne sont gravées que dans le temps de leur expiration. On écrit toujours à blanc. Les nouvelles dessinent des réalités sordides, des esquisses non de personnages mais de figures mutilées, physiquement ou métaphoriquement. Quant au narrateur, il se dévoile en ombres chinoises, sorte de Borges moins diabolique et plus mélancolique. A la fois sans figure et défiguré. Comme l’auteur. Comme le personna ge de son premier roman, Le Théorème d Mutilés après un accident. La solitude est presque son seul « trait », cette « solitude de fond » dont il nous dit dans « Le duel substance-ima ge sur You Tube » qu’elle « donne accès à ce qui se trouve sous les images, à cette région ombreuse et mystérieuse de l’être qu’on appelle substance ». La solitude comme présence en creux. Comme la forme du pull abandonné par terre dans la nouvelle « Muerte al romanticismo Forme humaine. Creusée par la poésie. L’entournure des choses. On l’a, comme lecteur, entraperçue sans fracas. Dans la poussière et l’amertume des mots. En cendres.

Chloé Brendié